martes, 26 de junio de 2012

El Derecho al voto.

En 1976, teniendo apenas 20 años este que escribe, una querida amiga a la que quiero como a mi madre, insistía con muchos argumentos para que yo fuera a votar por una Constitución, que no tiene valor real y que está hecha a modo para perpetuar en el poder a un grupo nefasto de tiranos y compinches.


Mucho me costo aceptar su pedido, sabiendo de antemano que fuera o no a votar, el resultado no sería para nada alterado.


La Democracia a cambio hace del sufragio una fiesta, incluso aunque no sea perfecta, usted, y todos pueden ir a votar libremente y elegir a la persona que los gobernará durante cierto periodo de tiempo.


No dudo que tenga imperfecciones comprobables, como todo proceso humano, pero tengo la certeza que puede ser mejorada sustancialmente, si todos los actores involucrados , me refiero a las personas con capacidad para ejercer sufragio, forman parte activa del proceso de supervisión de los intereses comunes. 


De muchas maneras se avanza dentro de una Democracia, sea como observador o como crítico constructivo para enmendar yerros o desvíos u otro asunto que la debilite.


Incluso la fiesta de la Democracia es tan libre, que el no participar de ella es un derecho también aceptado. 


Por supuesto, el que no participes no invalida tus derechos como ciudadano, aunque moralmente te haga no sentirte parte del proceso como tal.


Entonces votar es un acto de ciudadanos libres que intentan mejorar su democracia, mediante un voto canjeado por una serie de propuestas afines a su proyecto de vida, no necesariamente va a cumplirse todo , pero de los ciudadanos activos depende un alto porcentaje de cumplimientos de promesas de campaña.



No importa saber si al poner un ¡Abajo Fidel!, que cubría la boleta de esquina a esquina la anulaba de inmediato. A las dictaduras solo le interesa presumir un alto número de votantes.











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