domingo, 26 de octubre de 2014

UNA CUBA SIN EMBARGO



No logro imaginar a los EEUU y Cuba relacionados diplomática y económicamente. Si los cubanos no pueden tener acceso a la iniciativa privada a nivel de industrias. Ni libertades políticas, ni prensa libre, partidos políticos. Libertad de reunión, esas cosas normales que definen la democracia.

Eso significa que serían obreros de la primera fábrica de autos Ford en la isla. Como obreros calificados, pero mano de obra barata. A medio día podrán comer una hamburguesa de Mc Donald y una Coca Cola de maquina, al final de la quincena tendrán acceso a los tan deseados pantalones Levis Strauss, o quizá no les alcance para ellos. Sin embargo pongamos que sí y agreguemos un poco más de fantasía. Podrán comprar carne de res importada desde el norte. Café Bustelo. Los más audaces comenzarán a traer autos desde Miami y los venderán en la isla.

El noticiero nacional de televisión ya no podrá llamar enemigo imperialista a los nuevos socios. Así que acuñaran otro término y la vieja frase pasará a mejor vida. Los marines vendrán a divertirse con las niñas de secundaria y como ganan más que los italianos, les pagarán mejor. La policía de la Habana recibirá gustosa el moche en dólares, invirtiendo en comprar cosas a los mismo marines yanquis en el malecón de la Habana, nadie recordará aquellos que se orinaron en la estatua de Martí.

Tropicana no tardará en inaugurar un casino y Varadero será convertido en zona de juego, algo así como  Las Vegas del Caribe. Vista al mar desde los dos lados. ¡Que belleza volverá a ser Cuba!

 Un remedo aumentado y corregido de la época Batistiana.  Sin embargo algo no me queda claro, que pensarán los parientes de los Hermanos Gómez, los de Otho Parellada, Frank Pais, Renato Guitart, José Antonio Echeverría, el mismísimo Guevara, Abel Santamaría.

 ¡Va! A quién le importan aquellos muertos. Jóvenes de la generación del centenario. Aquellos jóvenes sinceros, aquellos valientes muchachos. Aquellos muertos necesarios para lograr un objetivo. Quién se acuerda de ellos.


Los tiempos actuales requieren una nueva moral. ¡La moral del hombre nuevo! 

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